4-Viena y el deslumbramiento.
Al día siguiente, 200km de puro trámite hasta Viena, se convirtieron en una ruta apasionante, repleta de curvas y sensaciones…




…llegue a emocionarme bajo el casco pueblos silenciosos, solitarios, casas impolutas, cobertizos con la leña perfectamente apilada, sin apenas rastro de civilización, sin tráfico, una mañana gloriosa.

Llegue pronto a Viena, después del mediodía estaba duchado y en la calle, dispuesto a descubrir lo que había venido a buscar… y lo encontré, en definitiva fue un día perfecto. Vi la ciudad, vi la “secesión”, vi a Otto, vi a Gustav, comí, bebí, vi un festival en el “Rathauspark”, escuche a Karajan en el Leopold Museum…






















El barrio de los museos es un lugar de encuentro publico… familias, niños, jóvenes, decrépitos ancianos, rastas jugando a la petanca, chulos, pijos, borrachos, estudiantes, estudiosos, estudiadas, ignorados, poetas, farsantes, solitarios, parejitas, grupitos, pandillas, autistas, artistas, camareros, gorrones, filósofos y extraviados… el mobiliario urbano invita a introspección, al amor, a la relación. Han conseguido que se haga botellón, lectura o deporte, encajando unos con otros.
-----
-----







---