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ALCAIN EL AVENTURERO.

 (Las cinco tierras)

  

 Este viaje comenzó con la idea de ver una ciudad, Génova. Y hacer un viaje en moto, un viaje largo, pero no excesivo, solo unos días.   

 Premisa fundamental, volver en ferry. Conforme preparaba la ruta me di cuenta que no tendría ganas de ver las cosas dos veces. Mi fuerte no es la constancia ni la paciencia, y el truco del viaje era no parar en ningún momento, ir de ciudad en ciudad, tocar chufa y continuar.

 Segunda premisa, no tocar vías rápidas e intentar seguir la costa (mala idea en pleno agosto). La Scarver 650 donde disfruta es serpenteando en las secundarias, cosas de las monocilíndricas. Como mi fuerte tampoco es la orientación (de 5 a 7 h diarias encima de la moto), acababa las tardes recurriendo las ciudades a lo John Wayne. 

 Tercera y última premisa, solo parar para estirar las piernas o un bocado rápido, de tiron hasta el siguiente hotel.

 En total fueron cinco días y un sexto embarcado mirando el mar.  

-         Primer día. (Barcelona – Villaneuve Les Beciers)

 Siguiendo la N-II hasta Girona, luego a buscar una pequeña caseta fronteriza abandonada entre Portbou(España) y Cerbére (Francia). Curioso como una calzada semiasfaltada y sin señalizar se convierte en una carretera pintada y con doble sentido nada mas cruzar a Francia.

 

  Frontera España/Francia

 

 Una vez en Francia me dediqué a seguir la costa, Port Vendres, Canet Plage, Port Leucate, hasta que al perder la referencia del mar comencé a perderme... Tras unas horas perdido por los caminos (literalmente, algunos de tierra) encontré el norte, hacia Narbonne y  Beziers.

 La primera parada en Villaneuve Les Beciers, un pueblo sin nada que hacer y poco que ver, muy limpio, muy aburrido, muy frances, mala idea no haber sacrificado un poco de tiempo por un pueblo con más interés.

  Villaneuve Les Beciers

 

-         Segundo día. (Villaneuve Les Beciers – Marseille)

  Escape nada mas apuntar el alba de ese pueblo de los malditos, hacia la prometedora Marsella. Seté, La Grande Motte, playas, paisajes, rios, canales, verde…. Espectacularmente verde para alguien de Zaragoza.

  Playa virgen hacia Seté

  Entrada a La Grande Motte

 

  Volví hacia la costa siguiendo el rio Grand Rhone, a trabes de la Plaine de la Camargue, un parque natural con rutas para el avistamiento de aves

 

  Siguiendo el rio Grand Rhone

 

  En la desembocadura cruce en trasbordador, donde encontré la primera persona que hablaba algo de español, un argelino que vendía los ticket.

 

  Hacia Fos, Martigues, y sin querer, a la autovia que llevaba a Marsella. Marsella si que merece la pena, después de las 6 h de moto, 5 mas pateando la ciudad, supongo q fue la adrenalina.

 

   Puerto viejo de Marsella

 

 

-         Tercer día (Marseille – Cannes)

 

  La sorpresa del viaje: D-559, carretera de Marsella a Cassis, una subida por las montañas que rodean Marsella, y una bajada trepidante buscando el mar entre curvas y curvas de asfalto perfectamente peraltado.

   Carretera a Cassis

  Carretera a Cassis

 

 Continué por Bandol hasta un monumental atasco en Toulon, donde conocí a un ingles que se estaba recorriendo Europa en un sidecar de la segunda guerra mundial.

  Y sin dejar la costa Le Lavandour, Sainte Maxime, Frejus, hasta la gran alfombra roja de Cannes

 

    

  Cannes

 

-         Cuarto día (Cannes – Génova) 

 

 Otro madrugon para pasar temprano por Nice, donde solo encontré zombis huyendo del amanecer, como últimos restos de la noche del jueves… y una maquinera con  mirada torcida, cara devastada, sobrepeso y 206 tuneado que me persiguió con dudosas intenciones hasta salir de la ciudad.

 Entrar y salir de Mónaco… (no da para mas), otra trasnochada frontera ya sin uso, Ventimiglia, reconvertido en mercado de frutas y souvenir. Primera parada para tomar un café italiano, que pronto iba a necesitar.

  La segunda sorpresa. Llevaban toda la semana con alerta de tormentas en todo el norte de Italia. Entre San Remo e Impera, me callo en diluvio universal. Parada obligada para ponerme un impermeable (iba con cazadora de verano ventilada), agachar la cabeza y de frente, para llegar cuanto antes a Génova.

 

   Chaparrón en  Imperia

 

 

 En Italia es todo mas sencillo, solo hay que seguir la Sp-1, imposible perderse. Andora, Alassio, Loano, Noli, Arenzano… y por fin, después de preguntarle a una bella italiana en una vespa roja (típico, pero cierto) me recibió una Génova demasiado sucia, y demasiado gris. Pero Génova al fin y al cabo.

 

  Génova encapotada

 

 

-         Quinto día (Génova- Parque de las cinco tierras – Génova)

  Amanecí murmurando plegarias al dios de la lluvia, otro desastre como el de ayer daría al traste con el plan.

  Por la mañana amenazando lluvia

 

  Había cambiado el objetivo principal, que ya no era callejear por Génova, sino visitar un parque natural en la región de la Spezia, “las cinco tierras”. Fue, sin duda, una decisión acertada.

  Las cinco tierras son, básicamente, cinco pueblecitos meridionales en una costa llena de precipicios, barrancos y acantilados que a menudo son verticales, de bahías, grutas y playas. En definitiva, curvas, ascendentes y descendentes, donde en ocasiones te rompen las olas en la cara, mientras otras te pierdes en bosques cerrados. Desde la carretera has de bajar a cada uno de los cinco pueblos, Monterosso, Breñaza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, despeñándote casi en vertical por endiabladas carreterillas, que deberás ascender a la vuelta. Por cuestiones de tiempo, solo descendí a Monterosso, cafecito a la orilla del mar y vuelta a la culebra, y aunque intente hacer el camino de vuelta por el mismo sitio, terminé buscando desesperadamente la palabra, Génova en cualquier indicación. Debido a la segunda premisa no podía coger la autoestrada, (autopista) que me dejaría en la puerta del hotel.  

  Entrada a “las cinco tierras”

 

  Vuelta a Génova, dejar el hotel, quemar los últimos cartuchos en la ciudad, y embarcar hacia Barcelona.

 

  Después, catorce horas de oleaje, meciéndome con el recuerdo de las curvas, derecha… izquierda…

 

Raul Alcain Ruiz