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::::: ETAPA 3ª - Miércoles 31 Oct. 2007 :::::

Nada más despertar me asomo a la ventana. El día es soleado, buenas vistas al bonito patio interior del seminario, pero tendremos que salir de la ciudad para ver cómo andará hoy de revoltoso el viento.

Antes, desayunamos en la Hospedería, y aprovechamos para tomar algunas fotillos de su interior y alrededores:

 

 

 

 

 

 

Una vez cargado el equipaje nos ponemos en ruta, rumbo a Zaragoza. Nada de autovía, iremos por Alfambra, Cortes de Aragón, Belchite...
Hemos quedado con Carlos a la hora de comer, y como vamos sobrados de tiempo, confiados hacemos alguna parada por el camino; en este caso, en Mezquita de Jarque, caserío entre lomas rodeado más allá por valles abiertos (vaya la que nos esperaba luego con tantos espacios abiertos). Aquí una fotillo de la portada de su Iglesia de S. Lorenzo:

 

Aprovechando la fuerza de Eolo:

 

Los molinos eólicos son frecuentes por la zona, aunque en el día de hoy y hasta ese momento, el viento no nos ha molestado en demasía; tampoco más adelante por el puerto de San Just (1408 m.). Curiosamente, conforme menos molinos vemos, empezamos a notar su presencia cada vez con más y más fuerza... tanta, que la cosa se puso seria, muy seria. Acabamos circulando totalmente inclinados, y a pesar de que entre ocupantes y equipaje llevamos bastante peso, el viento con sus rachas nos zarandea como a peleles, lo que obliga a extremar la atención al máximo.
La verdad que no me había enfrentado antes al cierzo, pero como sureño que soy, más de una vez he peleado en moto contra los ventorales de Tarifa y el levante de las costas gaditanas, que no son ninguna tontería... al final da igual cómo le llamen, es uno de los mayores enemigos para el disfrute de ir en moto.

En esas condiciones apenas podíamos circular a 70-80 Km/h, pero aun así nos la íbamos jugando; la dirección de la moto era muy inestable y el viento nos lanzaba fuera de la carretera sin piedad. Obligado a llevar el motor más revolucionado, permanentemente alerta, pendiente de las continuas oscilaciones en los empujones del ventoral, tratando de contrarrestarlas... no es plato de buen gusto, pero uno es tozudo y hay que tirar para delante; aunque sea poco a poco, es lo que vamos haciendo.
En ocasiones la carretera se abre paso excavada a través de alguna solitaria elevación, quedando ambas lomas a los lados, y piensa uno en poder descansar de los envites al atravesarlas... craso error; las corrientes llevan tanta fuerza que rebotan en los laterales, creando remolinos que agitan aun más el manillar y tren delantero; pasas en instantes de ir inclinado hacia un lado y al inverso. Las mangas o embudos de tela colocados estratégicamente al margen de la carretera oscilan tensos a tope (más tarde confirmo que ese día hicieron vientos de 70-80 Km/h), y el contador de distancia avanza los Km más lentamente de lo deseado, parece que apenas avanzamos.
Conducir así se convierte en una lucha, física y mental. Físicamente puede acabar uno agotado, y mentalmente no es bueno obsesionarse con el problema, porque puede vencerte y hacer que desistas. Prefiero pensar en el destino, que nos esperan en casa de Carlos con unas cervezas fresquitas, y capear los envites con paciencia, procurando que la serenidad se imponga.

La AT lleva gasolina de sobra para llegar, pero hacemos una parada para repostar y así aumentar un poco más el peso sobre el tren delantero, tratando de mejorar el aplomo de la dirección. Miro el reloj y veo que nuestros horarios se han trastocado a causa del lento avanzar; aprovecho para llamar a Carlos, comentarle cómo van las cosas y excusarme por el retraso. La paradilla me ha sentado bien, un poco de relax entre tanta paliza, pero tenemos ya ganas de llegar, así que reanudamos la marcha sin más demora y poco nuevo que añadir, paciencia, mucha atención y adelante. Tuvimos el mismo panorama hasta poco antes de llegar a destino. Lo que sobre el papel era un relativamente corto recorrido, acabó siendo una paliza

Finalmente llegamos a Zaragoza. Después de unos días por carreteras más bien solitarias, el tráfico denso de la urbe nos engulle. Me sorprende la amabilidad de gran parte de los conductores enlatados, que al vernos aparecer por detrás con los maletones y demás petate, se apartan un poco hacia los lados para facilitarnos el paso. Olé por ellos, ojalá hicieran lo mismo en todos lados.

Con ayuda del navegador, llegamos a la localidad donde vive Carlos, muy próxima a Zaragoza. Le llamo porque es zona moderna y no está bien detallada en el mapa, pero no hay problema, sale a recibirnos en las proximidades con su GS1100 (muy guapa por cierto; esas defensas H&B que llegan hasta el faro le dan una pinta estupenda ).

Metemos las motos en su garaje; hoy la dejaremos ya descansando, bastante paliza hemos tenido. Aparecen la mujer de Carlos y sus dos crías, una alegría de churumbelas. Besos, abrazos, y Carlos que no tarda en ofrecerme un cervezón de la tierra bien fresquito; te quiero amigo.

 

Su mujer, de origen madrileño, había preparado un sabroso cocido típico del que todos dimos buena y gustosa cuenta. Comemos, charlamos sin parar y por la tarde nos acercamos a la Basílica del Pilar, patrona de las costillas de ambos.
Ha merecido la pena el palizón de viento para poder pasar el resto del día con tan grata compañía, buenos amigos y grandes anfitriones. Ya relajados en su casa, esa noche nos abandonamos bastante cansados a los brazos de Morfeo (en mi caso, no sin antes pensar en la rutilla que haríamos al día siguiente y es que jejeje, como tantas veces decimos, nos puede el vicio, amigo).

 


::::: ETAPA 4ª - Jueves 1 Nov. 2007 :::::

Tras el reparador sueño, a levantarse tocan. Sacamos las motos fuera y le inspecciono niveles a la africana antes de salir. Previamente, la he descargado de tanto equipaje. El top case fuera también, aunque dejo los maletones, en parte por pereza, pero también para llevar las herramientas, spray repara-pinchazos, cables, cinta americana, etc. Soy de la vieja escuela, qué le vamos a hacer.

Dejamos a las mujeres en casa (la espalda de mi costilla agradece descansar de moto) y nos metemos por una tranquila carreterilla ajena a la autovía. Carlos la conoce bien, la suele utilizar para ir y venir del trabajo, relajándose con la moto y el entorno, evitando el tráfico que envuelve a la ciudad.

 

Aquí las dos máquinas juntas. No son pequeñas para nada, es que Carlos es muy grande jeje

 

Aunque el día parece bueno, por si acaso el viento soplara, la rutilla planeada discurrirá al resguardo de una orografía más protectora. Vamos en dirección a la provincia de Huesca; sierra y curvitas, biennn...

En un tramo de carretera estrecha lleno de curvas, un coche (¿RAV4?) se interpone en nuestro camino. El enlatado va delante, Carlos le sigue y yo pegado detrás. Para nuestra sorpresa, no sólo no facilita el adelantamiento, por contra se pica y empieza a meterle candela... en las curvas nos va frenando, vamos pisándole los talones y más de una vez se le ve "despendolao", saliéndose varias veces por los márgenes de la carretera, levantando humareda de polvillo y tierra; en las pocas y cortas rectas que hay, le pisa a fondo para tratar de despegarse, cosa que obviamente no consigue... total, que nos lo pasamos pipa, y eso que por la mañana habíamos hablado de ir en plan tranqui
Llegando a la travesía de un pueblo, aminoro la marcha como es habitual, y aunque el enlatado sigue pisándole, decidimos que es mejor dejarle ya. Una cosa es divertirse un poco y otra distinta, jugarse un disgusto poniendo en riesgo a los demás.

Continuamos, ya sin el trasto delante. Voy disfrutando con la africana sin tanto peso, las curvitas... aunque el amortiguador trasero no está ya en su mejor momento, qué bien va, se nota el "adelgazamiento".

En Ayerbe paramos a repostar combustible y seguimos en dirección a Murillo de Gállego. Hace tiempo me mandó Carlos unas bonitas fotos de la zona de los Mallos de Riglos, y para allá que vamos, tengo ganas de pasar con la africota por allí. Son unas formaciones rocosas en la entrada al Pirineo aragonés, al parecer muy apreciadas por los aficionados a la escalada. Y desde luego dignas de ver:

 

Esta foto se la tomo prestada a Carlos, que tiene en su web una crónica de otra de las veces que ha seguido parecida rutilla.

Antes de llegar, el río Gállego acompaña por varios tramos de la carretera. Según me cuenta el amigo, son buenas aguas para la pesca de la trucha, así que me acuerdo de mi primo Cándido, también motero pero aficionado además a la pesca, y le mando in situ una fotillo tomada con el móvil. Jeje, si ya seguía con interés el viaje, creo que le dieron más ganas aun de estar aquí (mamonasssooo...!!! contestó al poco ).
Sacamos la cámara para tirar más fotos; alguna subió al foro mientras estábamos fuera:

 

No se ve en esa imagen, pero el río discurre abajo, detrás nuestra.

 

Allí está:

 

Carlos me había hablado de los mañoalmuerzos con su peña de amigos, que más de una vez se llevan a cabo en el camping de Anzánigo, de marcado ambiente motero. Como no nos quedaba demasiado lejos y por mi parte había ganas de conocerlo, para allá que fuimos.

Nada más llegar, aparcamos las motos y fuimos a hacernos la foto de rigor junto al monumento a SAN GLAS jeje...

 

 

Como se puede ver, el monumento lo conforman una honorable Sanglas atravesando un monolito, con la chupa y el casco acompañantes. Es un punto. Como también lo es el "muro de las ofrendas" situado en frente suya, donde se pueden encontrar desde un trozo de cárter de BMW K, hasta algún resto de guardabarros, faro o veteasaberqué de cualquier añeja marca española o foránea, en señal de agradecimiento de moteros que tuvieron algún percance, pero que afortunadamente aun pudieron contarlo:

 

Habíamos pasado tan buena mañana, entre la compañía, las curvitas, las charletas... se nos ocurrió mirar el reloj y pardiez, se nos había hecho muy tarde!. Las damas nos esperaban para comer, así que nos colocamos los cascos, arrancamos y directos de vuelta a Zaragoza.

Como había una barbacoa esperándonos, Carlos, conocedor de la carretera, iba delante imponiendo un ritmillo cada vez más fuerte. Aunque no contaba con un pequeño detalle... La GS había estado hablando con la AT, y la pobre teutona se enceló un poco porque su amo no la saca del asfalto... tales fueron sus celos, que en cierto momento decidió hacerle una demostración imprevista por la agricultura. Afortunadamente el mañico supo hacerle caso a tiempo, lo hablaron ya calmados, y con tiento regresaron a la carretera, sanos y felices.
Pero no, no comieron perdices, ya he dicho que nos esperaba una barbacoa

Aun nos quedaba cierta distancia para llegar a la ciudad, así que aprovechamos para intercambiarnos las monturas. En honor a la verdad, debo decir que comprobé algo ya sabido: que el telelever en carretera va muy bien... eso de no sufirir apenas hundimiento cuando apuras frenada delantera es un gustazo, por comodidad (si vas con pasajer@, no se te empotra en la espalda) y porque no supone tanta variación en la geometría de la moto, con todo lo que ello implica.
Por ese y algún otro motivo (par por la mayor cilindrada, rueda delantera de 19, etc.), la GS va muy bien en zona de curvas, aunque creo que conforme más ratonera es la carretera, más puntos gana la africana, a pesar de su menor cilindrada. Eso si, cuando el radio de las curvas se amplia, la GS aprovecha sus facultades y facilita bastante las cosas. Aunque no sean (que no lo son) lo último del mercado, ambas son grandes motos, de eso no me cabe duda.
 

Finalmente llegamos a casa y después de la comilona, esa tarde nos acercamos de nuevo a la Plaza del Pilar, para visitar la Catedral de la Seo (San Salvador), pero como nos ocurriera el día anterior, el horario de visitas terminaba muy temprano. Otra vez será. Aprovechamos para visitar un poco más la Basílica del Pilar y adquirir algunos recuerdos.

Oscurece pronto y hace fresquete, así que regresamos a la casa. Cenita, charla y a descansar, que mañana salimos todos de viaje.
 

::::: ETAPA 5ª - Viernes 2 Nov. 2007 :::::

Todos en planta. Carlos y familia se van de viaje aprovechando el puente. Pilar y yo continuaremos el tour planeado; hoy toca Pirineo aragonés y cruzar a Francia, queremos acrecarnos hasta Lourdes, donde -ahora que nadie nos oye- tengo en mente poner una velita a ver si Honda es capaz de hacer las cosas bien de una puñetera vez, sacando al mercado una AT moderna y digna de sus predecesoras, como tantos queremos.

Hago una rápida inspección a la africana; niveles, presión de neumáticos, etc. Se ha perdido uno de los tornillos de la tapa lateral dcha., pero Carlos me facilita uno que hace el apaño. Ojalá todos los problemas sean así.
De paso le coloco el spoiler deflector que olvidé al iniciar el viaje. Fue un olvido imperdonable, y por el bien de mis castigadas cervicales, hice que lo enviaran por mensajería desde Sevilla hasta casa de Carlos.
Con todo el equipaje cargado, partimos en lo que parece ser un día estupendo para ir en moto. Hace frío, lógico, pero está muy despejado y no parece que amenace viento fuerte.

Carlos y familia van hacia los madriles en coche, y nosotros (en moto, por supuesto) iremos en parte por la misma rutilla del día anterior. Son caminos distintos, pero el bueno de Carlos decide alterar su ruta y acompañarnos un tramo para guiarnos. Al final nos acompañó más de lo que yo pensaba, aunque le supuso retardar la llegada a su destino. Muchas gracias de nuevo, amigo. Eres grande, y no sólo de estatura. A ver si nos vemos por tierras sureñas, no lo olvides

Tras la despedida, vamos hacia los Mallos de Riglos, para que Pilar los viera.
Antes tuvimos que parar un poco, y es que no sólo hay atascos en las grandes ciudades, también en las travesías rurales jeje:

 

Llegamos al Prepirineo aragonés, donde nos esperaban los Mallos:

 

Según la leyenda, en tiempos fueron habitados por seres malignos, encargados de proteger las formaciones rocosas y la envidiable perspectiva que se oteaba desde sus cumbres... aunque eso no parece importar hoy día a los aficionados a la escalada, gustosos de trepar por sus rojizas paredes tan verticales, ni a los buitres leonados o los alimoches que sobrevuelan sus cimas.

Realmente se ven como enormes monolitos...

 

Continuamos ruta, escoltados nuevamente por el río Gállego. La carretera, poco transitada para ser un puente festivo, y el tiempo como se puede ver, acompañando.

 

 

 

 

 

 

 

Llegamos al Embalse de la Peña:

 

Y seguimos:

 

 

 

Algunas cosas es inevitable dejarlas para otra vez, aun nos quedaba mucho camino...

 

Nos dirigíamos hacia Anzánigo, carreterilla con curvitas, estrecha y de firme regular, que para eso vamos en una trail:

 

 

La hora del reloj está mal, no la habíamos cambiado... pero ya era el momento de comer y los estómagos empezaban a reclamar atención. Decidimos calmarlos en el camping de Anzanigo, así Pilar vería también el Santuario a San Glas. Para allá que fuimos.

Mira allí, sigue siendo el río Gállego, por aquí más ancho:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya llegamos; esta fiel burrilla nos da la bienvenida, enmarcada por sauces llorones, bien criados por la buena humedad que les proporcionan las aguas que lindan con el camping.

 

 

Un saludito, reinas...

 

Como se puede ver, aparcamos junto a las instalaciones del camping, mismamente pegaditos al bar jeje

 

Entre la hora que era, y que había poco público, pillamos al personal comiendo. No pasa nada, mientras terminan, dejamos los cascos en lo que llaman "el Cascódromo" (estantería llena de cubículos de buen tamaño, para dejarlos allí sin que estorben) y nos acercamos a ver el monumento, que ya nos atienden luego.

Pilar y su tocayo, con la Sanglas:

 

El muro de las ofrendas tiene un par de huecos estratégicamente colocados para fotos con el disparador automático. Venga que ya salta! V'sssss!

 

El hambre aprieta; volvemos al bar y mientras en cocina nos preparan la comida, unos entrantes y cervecitas pa'l gaznate ( y además Cruzcampo, OLE! ):

 

Echamos buen rato allí, comiendo y charlando con el dueño, quien al enterarse de los planes que llevábamos, no tardó en sentarse con nosotros, sacar mapas y recomendarnos algún que otro sitio para nuestra pernocta en Francia. No se si llegará a leer esto, pero si así fuera, un saludo Emilio, gracias por el buen rato, la animada charla y la convidada de queso ( ¡qué bueno estaba! )

Antes de despedirse, nos obsequió con unas pegatinas del camping Anzanigo, que no tardaron en ser colocadas en los maletones, y a las que luego acompañarían otras de los muchos sitios por los que pasamos:

 

Ponemos rumbo a Sabiñánigo, lo que nos lleva por bonitas y perdidas carreterillas para viajar en trail:

 

Eeehhh, no te olvides de la fotógrafa!!!

 

Por el camino tuvimos que parar más de una vez, por el paso de ganado.
Servidor le mira las lanas y piensa en su rabadilla dolorida... no es la primera vez que le doy vueltas al tema, como bien saben algunos jeje

 

Disfrutando como íbamos de los parajes que nos rodeaban, no importaba llevar un ritmo calmo, para no castigar en exceso la espalda de la pasajera. Sin embargo, por estas fechas la noche se echa encima de manera muy rápida, de manera que tras repostar y pasar por Sabiñánigo, nos vimos rodeados por bastante oscuridad y frío, de ahí que la fotógrafa no pudiera tomar apenas fotos (se le helaban las manos).

Hicimos una breve paradita en Biescas, pero como se ve, luz natural quedaba ya poca:

 

Pero bueno, de algo servirá ir en plan TRON (esto va dedicado a Cat y Viajeroazul )

 

 

Continuamos rumbo a Francia pero, aparte de la oscuridad, el frío es cada vez más intenso. La espalda de Pilar se resiente por ello y hay peligro de contractura, así que prefiero no forzar las cosas y hacer otra pequeña parada algo más adelante, en El Formigal.
A pesar de hacer bastante frío y estar en pleno puente, no ha venido acompañado de precipitaciones que animen al turismo de nieve, de manera que algunos hoteles incluso están cerrados. Nos sorprende que haya menos actividad de la que pensábamos. La espalda de Pilar está cada vez más agarrotada, mi preocupación por ello va en aumento, y visto que hay poca vidilla en el pueblo, decidimos no perder más tiempo y volver a la A-136 para entrar luego en tierras gabachas.

Pero aun hay tiempo para sorpresas antes de abandonar la piel de toro.

Vamos saliendo de El Formigal para incorporarnos a la carretera, la noche está muy cerrada, y conforme nos acercamos al cruce de la rotonda, las luces de la africana permiten adivinar entre la oscuridad un gran bulto en movimiento que ocupa el arcén y parte de la carretera... rápidamente aminoro la marcha hasta casi detenernos, Pilar se sobrepone al frío sacando la cámara y nos topamos con esto:

 

¡¡¡Una superternera!!!

Gracias a que aminoré lo suficiente, porque no tarda en colocarse delante nuestra, ocupando toda la vía:

 

Se queda ahí plantada, mirándonos fijamente con sus enormes ojazos, noche cerrada alrededor, ni un alma por allí... son unos instantes que se antojan eternos.
Menos mal que no estamos en zona de toros bravos, razono para mis adentros, tratando de ignorar cierta inquietud que inevitablemente siente uno por dentro, cuando un bichaco de esa envergadura te hace blanco de su mirada a tan corta distancia.

Afortunadamente todo quedó en una pose de coquetería del animalito, y prosigue su camino sin importarle invadir la cercana rotonda.

 

Viendo que continua ocupando el asfalto, me preocupa que pueda provocar alguna desgracia con otros conductores, pero mientras la vemos alejarse en la oscuridad no aparece nadie, así que reemprendemos nuestra marcha rumbo a Francia.

Llegamos a tierras gabachas por el puerto de El Pourtalet. En El Formigal no habría nevado, pero aquí si que había hielo y nieve, aparte de mucho frío.

- Cariño, ¿cómo estás?. ¿Te animas con alguna fotillo?
- Bueno...

Uf, el tono apagado de su respuesta no ha sonado muy bien. Sospecho que esté peor de lo que me cuenta.

 

Aprovecho y tomo un poco de hielo, pero estos gabachos qué poco previsores son... no hay ron!

 

Pilar me dice que no corra mucho pero que pa'lante, y le hago caso, nos ponemos en marcha de nuevo.

Sin correr, eh!

 

Continuamos, ya por tierras galas, y vamos completamente solos por la carretera, no se ve un alma...

 

Aunque la carretera la vamos encontrando limpia, los laterales están completamente cubiertos de nieve.

 

Por las bajas temperaturas, temo encontrar hielo ocupando la vía y no poder verlo a tiempo para esquivarlo, o que no exista esa posibilidad, pero con prudencia vamos avanzando.

Encontramos un coche parado junto a la carretera. Nos detenemos por si precisan ayuda, pero no vemos a nadie. Pensamos que quizás lo hayan dejado allí para recogerlo a la mañana siguiente, ya de día... y eso me da que pensar. Si nos pasa algo, o las molestias en la espalda de Pilar empeorasen mucho, no nos encontramos en el mejor sitio para esperar asistencia o descansar... le pregunto y me confirma que está cada vez más agarrotada, con dolor y calambres; el frío y tanto tute de moto le pasan factura. Paramos unos instantes por si el cambio de postura o hacer algunos estiramientos ayudaran, pero no parece mejorar.

 

La veo hacer apoyarse en uno de los postes para la nieve que escoltan la carretera. Le pido que tenga cuidado, que no se separe, porque con la oscuridad no vemos bien lo que hay más allá.
En esos momentos me lo replanteo seriamente. Estamos a pocos Kms. de Eaux-Bonnes, cierto, y la ruta prevista hacia Lourdes transcurre en gran parte por carretera secundaria, que con varios puertos y curvitas puede ser muy bonita... pero de noche y bajo estas condiciones, puede tener mucha miga, especialmente para la espalda de mi señora.

Lo hablamos. Pilar no está en buenas condiciones para hacer tanta distancia por carreterillas empinadas y sinuosas del Pirineo galo. Podemos volver a España y terminar mañana lo que pensábamos hacer hoy, aun a costa de recortar alguna etapa futura, total o parcialmente. O dejarlo para otro viaje, que uno es tozudo, pero tampoco pasa nada, hay cosas más importantes que cumplir al detalle lo planificado; al fin y al cabo es un viaje de ocio, y no quiero que lo pase mal.
Mañana lo decidiremos, ya veremos cómo se encuentra su espalda tras reposar esta noche.

Tomada la decisión, volvemos de Francia por donde hemos entrado. A los pocos Km de cruzar la frontera, un control de la Policía Nacional nos para. A la ida les vimos, pero nos dejaron continuar sin dar el alto. Ahora, simplemente se nos acerca uno de los agentes, cruzamos pocas palabras, y el buen hombre (que también debía estar aguantando pelete, allí plantados a esas horas) tras mirar nuestra matrícula sureña, no puede evitar cierto gesto de asombro, dejándonos el paso libre (anda que no se han venido lejos a pasar frío estos dos, debió pensar).
Tengan ustedes buena noche, y que les sea leve.

Continuamos por donde vinimos. Durante la vuelta y a pesar de la oscuridad, vislumbro que el entorno de la carretera podría merecer mucho la pena, pero tengo mis dudas sobre si podremos recorrerla nuevamente en breve. Sea como fuere, lo hemos intentado.

Finalmente esta jornada la terminamos en Sabiñánigo. Cenamos en un sitio poco surtido, pero era lo que encontramos, y de alli a la cama, a descansar. Mañana será otro día...


 
::::: ETAPA 6ª - Sábado 3 Nov. 2007 :::::

El alojamiento no es gran cosa, pero siendo puente festivo no había mucho donde elegir. Al menos hemos descansado en una habitación calentita. La espalda de Pilar no se ha recuperado, hasta el punto de sugerirme el quedarse ella reposando y que me yo acerque en solitario a terminar la ruta inconclusa de la pasada noche.
Me niego. El viaje es para disfrute de los dos, y si algo se queda fuera, será para ambos. Además, así tendremos excusa para volver el otra ocasión...

La moto ha dormido en el garaje del hostal, así que no ha padecido los fríos de la pasada noche. Empaquetamos todo y dejamos atrás Sabiñánigo, poniendo rumbo a Jaca, donde paramos brevemente a repostar gasolina. Continuamos hacia Puente la Reina de Jaca, inicio del camino de Santiago aragonés. Mi señora quiere que paremos para tomar una infusión calentita y, ni aposta, le digo ¡HECHO!.

 


Paramos en este mesón, ocupado casualmente por unos cuantos moteros y por los hombres de verde, también con motos, no sólo el 4x4 de la imagen... ni que estuviera allí Camba!

 


Nos ponemos de nuevo en marcha. La verdad que dejando aparte el frío que pueda hacer en ciertos momentos del día, nos sigue haciendo un tiempo magnífico y se agradece el solecito en esta época del año. Para muestra un botón:

 


Continuamos por la N240 hacia el embalse del Yesa, y nos desviamos hacia Sos del Rey Católico por la A1601, una carreterilla más estrechita y retorcida. Comienzan las curvitas y la espalda de Pilar se resiente aun del día de ayer, así que aprovechando la recta de un puentecillo, hacemos una breve parada para que pueda hacer algunos estiramientos.

 

No es el mejor sitio para estacionar, es algo estrecho, pero más seguro que en curvas desde luego.

 


Continuamos a ritmo tranquilo, un soleado paisaje otoñal nos rodea...

 


Reanudamos la marcha hasta llegar a un pueblo que, al menos por esa entrada, parece algo abandonadete, pero la vista es buena y ahí que paramos, un descansito, más fotillos...

 


Lo que se ve al fondo es el embalse de Yesa.
Aquí la africana, allá dos torres...

 


 


Junto a las torres, una sima cubierta de vegetación a la que no nos gustaría conocer de cerca, pero desde arriba es otra cosa...

 


Seguimos adelante y tras un rato de ruta nos vamos acercamos a una neblina montañera. O eso, o las nubes andan un poco bajas por la zona... la verdad que estaba chulo el panorama:

 


Nos vamos acercando a Sos, la carreterilla está entretenida...

 


 

Cada vez más cerca...

 


Las vistas hacia el otro lado:

 


Ya llegamos:

 


Como deja entrever, este pueblo es la cuna de nacimiento de Fernando el Católico o Fernando de Aragón, siendo este último el que da nombre a su parador.

La jornada prevista para hoy es larguita, así que nos dirigimos hacia su parador sin muchos preámbulos, aunque aprovechamos para dar una vuelta al pueblo, del que destacan su lonja medieval, la plaza de la villa o el palacio de los Sada.

 


 


 


Por esas curvitas hemos subido:

 


 


Algunas cosas nos chocan un poco en un parador de 4 estrellas, pero bueno...

 

 


Como no tenemos intención de pernoctar allí, tras relajarnos un poco con el entorno y las vistas, reanudamos la marcha más para el Norte, hacia la zona de Roncal.

Bordeamos de nuevo el embalse de Yesa, más fotos:

 


 


Llevo mucho tiempo deseando hacer el recorrido planeado para hoy, y Carlos me confirmaba tiempo atrás que es muy chulo... la duda está en cómo soportará la espalda de mi mujer tanta curvita, así que por precaución llevamos un ritmo tranquilo para que le pese lo menos posible. Afortunadamente el paisaje que nos va rodeando es muy agradable y nos dejamos llevar suavemente en la africana, entretenidos en contemplar el panorama... Pasamos por Burgui y algo más adelante por Roncal, donde hicimos la pertinente paradita para comprar queso de la tierra, ñam, ñam...

 



Por cierto que llegamos in extremis, la mayoría de tiendas estaban cerradas, al ser hora de comer y además en puente festivo. Esto último hacía que hubiera mucha gente pateando las calles buscando sitios donde comer, y los que veíamos estaban llenos, así que decidimos continuar ruta hacia Isaba, Itzaltzu... en dirección a Ochagavía.

En general nos estaba haciendo un día estupendo... frío el normal para esta época, pero siempre con buen sol y cielos bastante despejados; recreábamos la visual con unos formidables dorados otoñales, bien contrastados con el verde perenne de pinsapos y otra arboleda de la zona. Se tomaron muchas fotos, pero he resumido cantidad de imágenes del camino en un video; son tantas que de otra manera sería interminable, y así se ven de manera más amena. Aunque pierden calidad al pasarla a ese formato, como son tomadas sobre la marcha, cuando las vemos así parece que volvemos a vivir un poco las rutillas...

 





Como se ve, finalmente llegamos a Ochagavía, y con hambre por cierto... pero trisitemente había pocos establecimientos en el pueblo para atender a tanta gente que andaba disfrutando del puente. Entre el hambre y que la espalda de Pilar estaba molestándola de nuevo, decidimos acercarnos hacia Irati y ver si encontrábamos alguna venta, mesón o similar por el camino... pero no hubo suerte y el queso recién comprado corría grave peligro de ser devorado con imporvisación mabreguí...
Afortunadamente las vistas merecían la pena, lo malo era esa carreterilla tan estrecha y tanto tráfico con el que nos cruzábamos, o el que nos hacía ralentizar en exceso la marcha cuando iba en nuestro mismo sentido.

La fotógrafa no estaba en su mejor momento, entre la espalda y la falta de almuerzo, pero aun así se animó a tomar algún video y unas pocas fotos. El sol de frente tampoco ayudaba, pero en verdad que es bonito aquello y me hubiera gustado poder dedicarle más tiempo, así que anotado queda para planes futuros.

 




 



Llegamos a ese alto donde hay un mirador. Y muy lleno de gente, coches y autocaravanas...

 


Preferimos algo más tranquilo, así que comenzamos a bajar por esa carreterilla y sus curvitas...

 


Las vistas muy buenas, pero la hora que es y estamos sin comer, no vemos ningún establecimiento para ello y Pilar cada vez peor con la espalda... me pregunta cuánto nos queda para llegar al destino de hoy (Logroño), y le comento que aun falta bastante, que antes pasaremos por Roncesvalles y luego bajaremos en diagonal hacia la capital riojana pasando por Pamplona.... uf, qué carita puso la pobre. No está el horno para bollos, y me propone enfilar ya hacia el destino de pernocta (mala señal). Para mí fue un mazazo, tenía muchas ganas de recorrer todas las carreterillas que entran por uno y otro lado hacia el bosque del Irati, y se que a ella también le gustaría, pero cuando no se puede, no se puede... de manera que sabiendo que más adelante está cortado el paso a vehículos, decido abreviar un poco y damos la vuelta como buenamente podemos en aquella estrecha carretera. Volvemos por donde hemos entrado y enfilo hacia Roncesvalles sin entrar por el otro lado hacia la fábrica de Orbaitzeta, como era el plan original.

Entre medias hacemos una breve parada para calmar un poco los jugos gástricos con unos choricillos de la tierra (por la hora que era, poco más que algún montadito había disponible), y también le metemos mano al jamoncito turolense que llevábamos de reserva, el cual cumple su misión mabreguí perfectamente. Todo ello con la africota a la vista, claro está.

 


Esta mañana pasamos por Puente la Reina de Jaca, enclave importante del camino de Santiago aragonés. Y ahora no quiero que nos despidamos de esta zona sin pasar por un punto tan destacado del camino de Santiago navarro como es Roncesvalles (Orreaga). En realidad ambos forman parte del llamado camino de Santiago francés, siendo la variante aragonesa por la que entraban los peregrinos que procedían del Este del país galo, confluyendo posteriormente en tierras navarras.

Conforme nos acercamos a Roncesvalles una densa niebla nos sorprende; al ser carretera de doble sentido rápidamente enciendo los antinieblas, para hacernos más visibles. Sin más novedad llegamos a Orreaga, repleta de autobuses y turismos como no podía ser de otra manera, siendo puente festivo.

 


Antes de visitarlo, pasamos de largo para contemplarlo desde lo alto por la carreterilla que sube, parando junto a la fuente de la Virgen (creo que Orreaga también puede traducirse como Virgen... ya me perdonarán los nativos, si no suelo utilizar los nombres locales es más que nada por evitar equivocarme).

 


Ahora, ya si, nos dirigimos al interior de la localidad, por donde merodeamos un rato. Nos percatamos de que están a punto de empezar la misa en la Iglesia de la Real Colegiata de Santa María, así que Pilar se baja de la moto y entra en ella mientras yo me quedo cerca aparcando la moto. Gracias a ello pudimos traernos algunas fotos (aunque fueran sin flash) del interior del templo, muestra del gótico y barroco de distintas épocas.

Está presidida por la Virgen de Roncesvalles mediante una escultura gótica de madera cubierta de plata, al parecer de procedencia francesa.

 


 


 


 


 


La visual del exterior perdía encanto por los andamiajes y avíos de las obras cercanas; una pena, pero aun así, ahí va algún retratillo:

 


Muy próximo, subiendo las escalinatas, está lo que fue la Casa de Beneficiados, siendo éstos el clero encargado de atender la colegiata. Hoy día la han convertido en una residencia turística o aparthotel si no me equivoco, y las obras proceden de ahí.
En esta zona cuenta la leyenda que se ubicó el primer hospital de Roncesvalles, pero se desconocen datos fiables sobre él.

Vaya tela, nos pillaron los paparazzi

 


Venga reina, hagamos un "posado"

 


Vista del túnel y empedrado hacia el lateral; cuántos peregrinos habrán pisado ese camino a lo largo de los siglos...

 


Soy sevillano, pero nada "capillita"; sin embargo, me gusta y he tenido la suerte de poder detenerme buenos ratos en determinados templos de la piel de toro que transfieren paz y ciertas sensaciones, seguramente asociadas a los siglos de historia que llevan sobre sí. Me resulta relajante y grato cuando se anda de viaje lejos de casa; el tiempo parece que se detenga e invita a uno a reflexionar, como cantaba Siniestro Total, sobre dónde venimos, dónde estamos, a dónde vamos, los hechos que han motivado la existencia de estos lugares... La catedral de Santiago de Compostela por ejemplo, así como otros templos de este mismo viaje. Sin embargo, me gusta hacerlo sin tanta masificación de gente y este no era el caso, además la noche y el frío se nos estaban echando encima nuevamente con la rapidez típica de estas fechas y a Pilar, aunque le gustan este tipo de sitios aun más que a mí, se resentía cada vez más de la espalda... de manera que sin más demora pusimos rumbo a la capital riojana pasando por Pamplona, donde no llegamos a parar debido a la hora que era.

Aunque procuramos evitar las autovías, ésta que tomamos le vino bien a Pilar para descansar de tanta curvita, y llevando un buen ritmo a pesar de la oscuridad, nos plantamos en Logroño. Como ya ocurriera otros días del puente festivo, no resultó facil reservar habitación, y los hoteles que tenía en mente estaban al completo, pero poco antes de partir pudimos pillar habitación en un hotel de 3 estrellas que resultó bastante apañado, con cama buenecita para que la espalda de Pilar decansara, parking para la africana y bastante próximo a la famosa calle Laurel, ñam, ñam...

Tomamos posesión de la habitación, duchita, y listos para ir de tapeo, que apenas hemos comido en todo el día. Primero nos encaminamos al bar Soriano a por unos champis, como nos recomendó Carlos (vivió hace años en Logroño y aun hoy día se pega hacia allí sus escapaditas jeje)... buenos estaban si señor, y con el hambre que llevábamos, creo recordar que repetimos más de una vez. Luego paseíllo y cata por otros baretos de la zona...

Que si unos pinchos de sepia por aquí...

 


Que si unos vinitos con no recuerdo qué tapita por acá...

 


Cervecita y setas por allá...

 


El Rioja está mu güeno, si señor, pero... a uno también le apetece Cruzcampo, OLE!!!

 


Entre medias un heladito y Pilar que se sienta a descansar

 


Peeero a servidor se le van los ojitos detrás de esto jeje...

 


Fotuqui dedicada a Amoton, faltaría más hermano

Total, más retratos por algunos edificios monumentales de la zona y paseíllo para ayudar a la digestión y asentar todo el bebercio que llevamos encima. La señora no suele beber, así que le sirvió de analgésico para la espalda jeje... mejor, así pudo relajarse y disfrutar hasta del Parque Gallarza, que quedaba junto al hotel...

 


Finalmente llegamos a la habitación, cansados pero contentos y digamos que "alegres". Ahora a descansar, que mañana partimos rumbo a San Sebastián.