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Empapados hemos llegado…

 

Esa es la conclusión tras aparcar las motos de los que ese viernes aparcamos la moto a la entrada de Pingüinos.

 

La pancarta reza la bienvenida; el hambre y el frío se calman. Por fin hemos llegado.

El altavoz de la música nos da la bienvenida. El ruido de las motos, las conversaciones de los demás. El sonido bronco de los escapes.

 

En cuanto a Juanjo que me ha llevado hasta allí guiándome por la carretera siempre delante de mí para ayudarme en cada curva y en cada adelantamiento se despide de mí pues ha quedado con otro grupo de gente y me quedo a la espera Matías y Eusebio. Ellos tienen 600 kilómetros de distancia y nosotros sólo 400. Aunque han sido 400 kilómetros de lluvia y viento he tenido a mi compañero de ruta marcándome el camino en cada cruce, cada adelantamiento, cada curva; gracias por ser mis ojos.

 

Me detengo a comerme el bocadillo de tortilla y charlo animadamente con el propietario de una BMW. Este es su cuarto pingüinos. El mío es el primero y como tal lo estoy viviendo. Empapándome del ambiente que me rodea. De cada nueva moto que entra al aparcamiento de tierra prensada, cada uno que llega de Dios sabe donde empapado, helado…

Termino mi cerveza y aplasto la lata con la bota llena de agua y como me dijo mi amigo Matías la uso para apoyar la pata de cabra de la moto. El terreno esta húmedo y el peso de la moto hundiría la pata de cabra en el suelo. Viene bien una simple lata vacía.

 

Me dirijo a la entrada para adquirir el kit de pingüinos ;) un poco de información, un pase para entrar y salir libremente de la concentración y las zonas habilitadas por la organización, un pin recordatorio de la edición de este año, algunas pegatinas, una revista de motos, pulsera,. etc.… pero sobre todo el derecho a poder acampar libremente  en el interior del pinar y a poder utilizar la leña habilitada por la organización para encender fuego y calentarnos.  Por todo ello pago 20 Euros

 

El Sol asoma tímidamente en el horizonte; las nubes se abren dando paso a unos fríos rayos que iluminan un poco mejor lo que nos rodea. Aprovecho para alejarme y hacer mi primera fotografía.

 

 

 

 

Las maletas empapadas, la tienda de campaña en la parte de atrás del asiento. La moto va bien cargada.

 

Unos minutos después llegan mis dos compañeros de estancia desde Sevilla. Lo primero que hacen es beberse una lata de cerveza y aplastarla contra el suelo para poderse bajar de la moto. El truco es apoyar la pata de cabra sobre la lata para evitar que la moto se hunda en la tierra húmeda. A falta de piedras porque piedras y tablas es lo primero que todo el mundo coge para tal fin tan buena es una lata aplastada.

 

En la foto vemos a Eusebio saboreando una lata de cerveza después de la kilometrada desde Sevilla.  El guiri de detrás de la africana de Matías se estuvo entreteniendo haciendo fotos a su moto.

 

 

Los altavoces gritan continuamente recordándonos que estamos en Pingüinos. En cuanto conseguimos latas para todos Matías y Eusebio se acercan a la entrada a recoger la acreditación que da derecho a acampar en la zona prevista, la revista que acompaña y algún dato turístico de la zona. El pin conmemorativo del evento, pegatinas y una pulsera que guardo para llevarme a casa.

 

Ya repuestos entramos en la zona mixta de acampada de motos y furgonetas donde buscaremos un sitio para acampar, poner las motos y guardar sitio para Camba y su furgoneta que vienen desde Bilbao con varias sorpresas.

 

Aprovechamos un hueco entre los pinos donde unos compañeros moteros con mayúsculas nos ofrecen un par de paladas de ascuas encendidas para poder prender la leña mojada y calentarnos, preparamos las tiendas y apilamos algo de leña para sentarnos y relajarnos.

 

 

En la foto Eusebio y Matías. El montón de leña apilado para pasar la noche como mejor podamos. Empieza a hacer frío en Enero es lo normal pero el fuego ayuda a espantarlo.

 

Matías prepara la artillería porque no le dejamos llamar por teléfono…

 

Fotuqui junto al fuego. Hace frío pero llevamos muchas capas de ropa. Para ser el primer Pingüinos de un servidor he hecho caso de los consejos de los veteranos que me decían “Llévate puesta toda la ropa que vayas a llevar”… gran verdad.

 

Por la noche nos acercamos a la entrada de nuevo para llegar hasta la zona de acampada de motos únicamente y no mixta de coches y motos como estamos nosotros par intentar localizar al grupo de AT España que están por allí. Es impresionante el ir y venir de motos en la oscuridad. Cargadas, agotadas y felices por llegar. Hago una foto con el móvil:

 

 

Impresionante.

 

Después de pasar un rato agradable de charla con los del AT España entre los pinos de la zona de acampada exclusiva de motos volvemos sobre nuestros pasos ya que Camba esta llegando con la furgoneta y la sorpresa que lleva dentro… pero no tenemos fotos salvo de un detalle. Movimos las tiendas para dejar hueco, nos acercamos al fuego helados y de repente Camba entro en la furgoneta y dispuso la mesa:

 

 

Tras aquellas magnificas viandas conseguimos conciliar una animada charla seguida de un buen sueño reparador.

 

A la mañana siguiente pudimos ver el resto de lo que había traído en la furgoneta:

 

 

Un impresionante tresillo para poder descansar cómodamente junto al fuego. A la derecha me encuentro asegurando la tienda de campaña donde duermo yo y enfrente se puede apreciar la tienda de Matías y Eusebio y la furgoneta de Camba al fondo. En cuanto al fuego estuvo encendido los 3 días que estuvimos allí.

En la siguiente foto se puede ver la furgoneta que Matías y Eusebio están planeando adquirir para el próximo Pingüinos XD:

 

 

 

 

Otra foto del campamento base en el Pinar. Con la furgoneta de Camba a la derecha de la imagen con un toldo que sirve de cocina/comedor para la ocasión XD

 

Foto yendo a buscar el desayuno… tenemos jambre XD

 

En la barra del bar para pedir un café. Las caras reflejan que no hemos dormido mal para haberlo hecho en tienda de campaña y en pleno Enero desde luego.

 

LA guarida de Carlos flanqueada por la GS y la Africa de Eusebio.

 

 

Aquí se puede ver en primer plano el montón de brasa que el fuego esta haciendo, los leños se suceden uno tras otro y la búsqueda de leña para protegernos del frío es una labor que no se puede descuidar. En un momento dado sino conseguimos leña podríamos quedarnos sin fuego. La leña la pone la organización pero siempre es escasa.

 

Por fin recibo la llamada de Raúl, Noe y Alberto que han venido desde Zaragoza. Es sábado a mediodía y aunque les guió hasta el campamento consigo perderme un par de veces. Gracias a Matías localizo el campamento de nuevo.

 

 

Los mañicos traen cerveza y algo de comida pero lamentablemente se van a dormir al hotel así que no tendremos un campamento nocturno como se merece la ocasión. Pero nos apañaremos.

 

Y llega la noche:

 

 

Entre conversación, cigarros, bebida y fogata van pasando las horas sin dejar de charlar. Y poco a poco la noche va avanzando hasta llegar la madrugada.

 

 

Aquí podemos ver a Eusebio y Matías charlando animadamente. Los reflectantes de las corduras brillan en la oscuridad. Esta noche hace mucho frío. Solo alejándose del fuego unos metros ya lo sientes. Es mejor no hacerlo.

 

 

Aquí vemos a Camba y compañía dando buen cuenta del sofá del tresillo.

 

 

 

Raúl en uno de los sofás con la acreditación de pingüinos. Hacia frío eh?. Menos mal que ayudaba a combatirlo el fuego, la conversación y la compañía.

 

 

 

Alberto sentado en otro de los sillones. Y descansando después del viaje en moto hasta allí.

 

 

Y por último Noe sentado en la silla. Esa Yamaha abuelita que llevas que bien funciona ;)

 

 

Aquí un servidor enseñando el jamón con Matías sosteniendo el acompañamiento.

 

 

La soledad de la mañana a primera hora el domingo. El fuego mortecino parece indicar que esto ya se acaba.

 

 

 

 

 

 

Llega la despedida

 

Tras un buen almuerzo para reponer fuerzas lo bueno se acaba. Llega el momento de las últimas fotos y algunos abrazos hasta vernos nuevamente.

 

Esta foto de mi buen amigo Matías que tomo prestada para la despedida:

 

 

Ha sido un placer compartir

 

 

El amigo Eusebio con su Africa Twin… pronto nos veremos.

 

 

 

 

Las motos preparadas y cargadas para el viaje de vuelta a casa. Esto ya es el final. Lentamente como en una bruma subimos en nuestros caballos de hierro y emprendemos el viaje de vuelta con la satisfacción de los días pasados en buena compañía. En total tranquilidad; sin horarios, sin prisa. Sin nada más que hacer que hablar de motos y disfrutar de la compañía.

 

Saludos